Las risas bestias
En Un tiro cada uno vemos la dinámica de tres amigos que entrenan en un club y están a punto de cometer un femicidio. Probablemente la GRAN decisión es que estos tres adolescentes sean interpretados por tres mujeres, caracterizadas maravillosamente por Camila Peralta, Fiamma Carranza Macchi y Carolina Kopelioff.
Si bien la
premisa es muy fuerte y muy incómoda, la obra es absolutamente graciosa.
Incluso por momentos da un poco de vergüenza reírse de algunos comentarios,
pero realmente es imposible no caer ante el encanto de los intercambios
trazados por una masculinidad ridícula, forzada, MUY boba. Quienes tengan
contacto con varones adolescentes pueden ver lo patético y real de esas
charlas, donde nadie está haciendo del todo lo que quiere, todos están haciendo
un esfuerzo descomunal para caerle bien al resto y pertenecer, aunque ni
siquiera terminen de agradarse entre ellos. Es una competencia constante de ver
quién humilla más al otro, sin lugar a cuestionar nada. El que se atreve a
oponerse es arrastrado por el piso hasta que termina volviendo a acomodarse al
discurso del grupo. No hay lugar a la vulnerabilidad ni a la individualidad,
cualquier diferencia los expone y los rebaja hasta que los termina violentando.
La víctima
de estos pibes es Rocío, la hija de la señora que limpia en el club.
Constantemente la buscan y se ponen nerviosos en su presencia, pero en cuanto
ella les hace algún desplante, ya a sus espaldas la menosprecian y la agreden. Rocío
transmite su voz a través de las mismas actrices mediante su diario íntimo.
Este recurso es el que vuelve incómoda la risa que le sigue, porque trae un
aire de sensibilidad y nos recuerda quiénes son estos varones, qué son capaces
de hacer.
Aunque no
vemos la escena del femicidio, es aún peor: escuchamos cómo sucedió en las
voces de los tres agresores. Es muy doloroso porque se nota que hay algo que se
rompió para siempre, hay una crueldad que va más allá de las chicanas y los
comentarios de mal gusto que veníamos viendo. Los vemos endurecerse y dejamos
de verlos como un grupo que juega al básquet, a partir de ese momento son criminales,
ni más ni menos, se vuelven irrecuperables.
Es muy
impresionante el manejo de los tiempos y de las voces en toda la función, sería
muy fácil “pifiar” o dejar algún lugarcito a la impunidad y sin embargo lo que
logran es muy perfecto: desde un principio sabemos lo que va a pasar pero nos envuelven
para disfrutar lo previo, casi que nos hacen creer que finalmente no va a
suceder (y desearlo). Tampoco hay espacio para la sutileza, todo se dice de
forma brutal, directa y desgarradora.
Es una de esas
obras que antes de que terminen ya estás pensando cuándo la vas a volver a ver
y a quién vas a llevar, es necesaria, incómoda, urgente y es tan divertida que
la puede ver cualquier persona con cualquier edad y cualquier ideología y la va
a pasar bien y va a sufrir y se va a conmover.
Si bien el
mensaje es bien potente, lo que más me quedó resonando de Un tiro cada uno es
por qué nos permitimos relajarnos tanto si ya sabemos cómo termina, hasta qué
punto en la vida real miramos para otro lado o hacemos de cuenta que todo va a
estar bien para soportar y disfrutar “lo que pasa mientras tanto”.
https://www.alternativateatral.com/obra84372-un-tiro-cada-uno
Timbre 4 (México 3554)
Lunes 30/3 20:30hs
Domingos 12 y 19 de abril 15hs
Comentarios
Publicar un comentario