Vamos a estar mejor
Siete estaciones para hablar de amor nos lleva a principios del siglo XX a la casa de una familia bien acomodada en la ciudad de Buenos Aires. Cada tanto reciben la visita de un amigo que viene del campo, que va a revolucionar sus vidas rutinarias y los va a llevar a replantearse sus formas de pensar y de sentir. Pablo llega a la casa de Anna y Gregorio luego de defender en un juicio a un grupo de menores acusados de haber cometido un delito. Sostiene que las autoridades ya habían resuelto desde un principio que eran culpables por ser simples peones, y Gregorio lo confronta porque cree que eso es algo que debe resolver la justicia, a lo que Anna se suma a cuestionar qué clase de justicia tiene en sus manos la libertad de cuatro lecheritos de 14 años frente al poder de dueños poderosos de estancias. Gregorio termina por sentirse acorralado, como si se estuvieran complotando en su contra, y su forma de escaparse de esa situación es empezar a los gritos y obligar a Anna a que lo bese y l...