Las amigas del barrio pueden desaparecer

Nuestro Prisma nos invita a conocer la historia de tres amigas, Olga, Tati y Georgia a través de los años.


En su pre adolescencia pasan juntas todo el tiempo que pueden, comparando constantemente sus familias, sus personalidades, sus estilos. A pesar de las diferencias de clase y de educación familiar, son tan unidas que no soportan pensar en separarse. Todas coinciden en algo: idealizan las vidas de sus amigas y se lamentan un poco de las propias. Agradecen poder complementarse con las otras y todas tienen algo para aportar a esa fortaleza que construyeron en su mundo. 

Cuando Tati se tiene que cambiar de colegio sienten que su mundo se cae de a pedazos y deciden hacer un pacto de sangre para asegurarse de que la promesa de estar juntas para siempre no se va a romper por nada del mundo.

Tati y Georgia se presentan y dan una idea de cómo van a ser sus futuros, pero cuando Olga se presenta dice que ella va a desaparecer.

Conocemos a Tati y Georgia como adultas, 50 años después, y vemos que el tiempo las distanció. Ambas tienen toda una historia por detrás que no incluyó a ese grupo inseparable que vimos al principio. La única que no tiene una versión adulta para mostrar es Olga que, tal como anunció en su presentación, fue víctima del terrorismo genocida del Estado durante la última dictadura militar.


Cuando se anuncia un reencuentro de ex alumnos del colegio, Georgia y Tati se reencuentran y al ponerse al día tratan de limar asperezas y recuperar las cosas que las hacían inseparables, saben que el amor está intacto pero no va a ser tan fácil traerlo a la actualidad.

La obra está inspirada en la vida real de Olga y su marido, que fueron desaparecidos por la dictadura. Hablan de la amistad, de la identidad y del duelo, de cómo se hace el duelo de alguien de quien no pudiste despedirte. Muestran muy bien cómo un hecho histórico de esta magnitud afecta la vida de todas las personas, directa o indirectamente. Deja en claro que las huellas son mucho más profundas de lo que podemos suponer, que algo así deja demasiado por recuperar y no siempre se puede. Vemos la desesperación de los que quedan por conservar algo, lo que se pueda, después de haber tenido que destruirlo todo para sobrevivir. Una nena con una gota de sangre guardada en un cuaderno como una pieza de justicia a futuro es una imagen tan poderosa y que debe ser tan común en estas historias que es imposible no conmoverse.

En estos tiempos de negacionismo como política de Estado es absolutamente indispensable contar con historias como esta en los escenarios, reivindicando la memoria desde un lugar tan sensible y tan genuino. Traer a alguien a la actualidad a contar su historia en primera persona es uno de los actos de justicia más inmensos que podemos lograr, y en este sentido Nuestro Prisma es un éxito absoluto.



https://www.alternativateatral.com/obra98030-nuestro-prisma

Teatro Tercer Acto- Av de Mayo 1158

Sábados 20:30


Dramaturgia: Patricia Renó

Actúan: Agostina CardozoSandra GarcíaNina GianuzziGuadalupe MesplesMaría Elena Ventura

Iluminación: Jorge Alberto Balestra

Dirección: Rubén Hernández Miranda

Prensa: Kevin Melgar

Nota: Joy Zubiría


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