El silencio brota
En Curuza, María nos cuenta en primera persona cómo se vive con la herencia de su familia en la piel.
Siendo muy chica,
cuando vivía en Algarrobo, inició su recorrido por distintos profesionales que
le aseguraban que lo más efectivo eran tratamientos de 15 a 20 años. Vamos
conociendo a los distintos personajes que intentan resolver su afección sin
ningún tipo de éxito, y también vemos cómo algunos discursos le instalaron
miedos e ideas que ella cuestiona, aunque en el fondo vemos que van dejando
huella en la construcción de su personalidad.
Su conclusión
más profunda es que es una herencia de su abuela Curuza, que se brotaba por
todo lo que no podía decir. Siente que su genética corresponde a una lealtad amorosa, que lleva en su cuerpo
como recordatorio de no callarse nada.
La
interpretación de Marina Castillo nos lleva de una sensibilidad muy genuina con
la que es muy fácil identificarse a momentos humorísticos irresistibles que
ponen la melancolía en un plano más soportable. Si bien vemos varios personajes
construidos con muy poquito pero con una construcción muy delicada, muy fina,
el momento en el que presenta a su abuela es casi místico, se siente casi como
espiar una visita. Y cuando se va nos deja a todos extrañándola y pensando
cuándo la vamos a volver a ver. Expone cómo la propia vida construye bases que
van a marcar las de las próximas generaciones, el peso que tiene el silencio en
las familias y el costo de tener que vivir en una sociedad que ve las
diferencias como algo intolerable.
Nun teatro bar- Juan Ramirez de Velasco 419
Viernes 20:30
https://www.alternativateatral.com/obra100306-curuza-una-historia-a-flor-de-piel
https://www.instagram.com/curuza.laobra/
Dramaturgia:
Marina Castillo, Guido Zappacosta
Diseño de
maquillaje: Adam Efron
Edición de sonido:
Diego Pato Aranda
Diseño De
Iluminación: Gustavo Lista
Diseño gráfico:
Karina Hernandez
Asistencia de
dirección: Florencia Llamas
Dirección de arte:
Uriel Cistaro
Nota: Joy Zubiría

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