En El amor está en la piel Selva,
interpretada por Carmen Tagle, nos conduce en un recorrido por el pabellón de
tanatopraxia del museo y nos cuenta su historia, marcada por la muerte, la
conservación y la adaptación.

Selva
explica con mucha picardía y ternura que su trabajo consiste en embalsamar
animales. Habla de esta técnica como un arte precioso que muchas veces ayuda a
la gente a atravesar el duelo y a sentir que ese animal tan querido sigue
presente. Aclara que, si bien no era su sueño de la infancia, su interés empezó
siendo una niña, a raíz de la muerte de la gata de su mamá. La llevaron a la
casa de su vecina, Piedad, y se las devolvió intacta, como si estuviese
durmiendo. Su mamá la trataba con devoción, como si estuviera viva. No así a
Selva, que pasaba muchas horas encerrada sola porque su papá y sus hermanos
salían por días a cazar y su mamá pasaba todo el día en la peluquería, su
propia embalsamadora que la mantenía joven y bella en vida. Piedad fue quien le enseñó esta técnica para preservar los cuerpos, la piel, la expresión fiel al ser en vida.

Empezó a ir
a la escuela mucho más tarde que los otros niños, y su aventura en el mundo
exterior se encontró entorpecida por su encuentro con un varón aterrador que la
llenó de espanto y fue como una especie de recibimiento a lo que serán los
hombres en su vida. En las mujeres, en cambio, encuentra refugio, guías,
cómplices y soluciones. Tiene muy claro a quiénes recurrir en cada momento, y
queda claro que siempre es una mano femenina la que la ayuda o inspira a salir
adelante.
A lo largo
de toda la historia Selva se tiene que adecuar a nuevas circunstancias que la
ponen a prueba, y ella se limita a adaptarse. Tiene una mirada optimista que la
ayuda a sobrevivir al horror, encuentra belleza en cosas que para cualquiera
son aterradoras y utiliza su trabajo como herramienta para preservar lo que la
conmueve. Dice que es buena para hacer y
mala para desear, y lo demuestra resolviendo los obstáculos que se le
atraviesan sin aspirar a más de lo que tiene.
Es muy
difícil hacer un análisis mucho mayor sin contar la historia, pero realmente es
todo TAN extraordinario y tan impredecible que no tiene sentido adelantar nada,
lo mejor que tiene es el factor sorpresa, es súper original. Podría durar diez
horas y uno seguiría igual de hipnotizado siguiendo el relato sin poder ni
parpadear. Carmen se mete en la piel de varios de los personajes que menciona,
a veces por brevísimos segundos, con tanta versatilidad que es increíble cuando
te das cuenta de que estuvo sola en escena todo el tiempo. Personalmente creo
que El amor está en la piel es una de las grandes promesas del under, es de esas obras que tienen
el potencial para pasar años y años haciendo nuevas temporadas y volverse un
clásico de los que HAY que ver.
https://www.alternativateatral.com/obra102350-el-amor-esta-en-la-piel
Itaca
complejo teatral- Humahuaca 4027
Lunes 20hs
Idea:
Sol Rodríguez Seoane, Carmen Tagle
Dramaturgia:
Sol Rodríguez Seoane
Actúa:
Carmen Tagle
Actuación en video:
Juan Manuel Heredia, Ana Tagle Barletta
Vestuario:
Laura Poletti
Diseño de escenografía:
Laura Poletti
Diseño sonoro:
Federico Lennon
Realización de escenografia:
Laura Poletti
Audiovisuales:
Cantonafilms, Vanina Falcone, Gastón López, Jonás Witt
Música original:
Federico Lennon
Diseño De Iluminación:
Laura Saban
Diseño gráfico:
Nacho Albani
Asistencia:
Maribel Villarosa
Producción:
Maribel Villarosa
Diseño de movimientos:
Marisa Villar
Dirección:
Maria Zambelli
Nota: Joy Zubiría
Fotos: @cantonafilms
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